Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos nuestra acción de gracias ha de ser constante.
Gracias Dios mío por la vida, por mi familia, por mis amigos, por mi trabajo... y por todos los regalos que me das.
Este verano y hasta en cuatro ocasiones la aparición de unos corzos en el "prao" de Argañosu.
El vivir en la última casa del monte, lejos del mundanal ruido tiene estas ventajas.
Los amaneceres, los atardeceres, el mar, el bosque, la niebla, el frescor (con la que está cayendo ahora en Alpedrete).
Tres semanas de aunténtico descanso del que tendremos que rendir cuantas este curso.

No hay comentarios:
Publicar un comentario