
No se puede empezar mejor el nuevo curso, poniendo a los pies de la Virgen todas nuestras intenciones.
El madrugón y las largas horas de autobús han merecido la pena.
Aunque llovió muchísimo la noche anterior el día estuvo radiante de luz y calor.
Eucaristía, rosario y bendición con el Santísimo además de actuaciones y castillos de bolas.
Hemos encomendado muy especialmente a todos nuestros familiares y amigos.